Dos artículos como muestra:
Diario de Mallorca sobre la prensa alemana hablando de la importación de "residuos" para quemar en Mallorca.
Y para que no digan que son los periódicos de la isla los alarmista, el otro es
El correo de Vizcaya, sobre el tipo de turismo que visita la isla, mas concretamente Magalluf.
Ya pueden gastarse nuestro dinero en promociones en ferias turísticas y anuncios en los principales medios de comunicación de Europa. Si luego se dedican a traer basuras y contaminar el aire la imagen de isla idílica se esfuma mas rápido que lo que tarda el horno de Son Reus en quemar esas toneladas de porquería. La excusa de que trayendo esa basura de fuera se reduce la tasa por incineración a los residentes no es valida si lleva consigo una reducción en el numero de visitantes turísticos. El turismo es la principal fuente de ingresos de nuestra isla y hay que mimarlo. Teniendo en cuenta que hay otros destinos turísticos tanto o mas interesantes que nuestra aun preciosa isla y cuya relación calidad/precio es equiparable, por no decir mejor que la nuestra, lo único que necesitan los turistas es una excusa para no venir. Por no hablar de los tour-operadores, que seguramente tendrán un margen de beneficios mayor en otros mercados emergentes que en el nuestro.
Si, además, añadimos el segundo reportaje, donde se muestra que Mallorca, cada vez más, es un destino donde se permite todo y que la juerga, el alcohol, el desmadre y otras muchas cosas están a la orden del día, el turismo de calidad, el que realmente deja beneficios a la isla, preferirá irse a otro lado donde pueda ver un entorno menos degradado. Donde pueda salir con sus hijos sin tener que esquivar borrachos saltando desde balcones o durmiendo la mona en mitad de la calle sobre un charco de heces y vómitos.
Y para acabar de arreglar el panorama y poder cuadrar los presupuestos el Govern Balear, en defensa del ecologismo de las islas, se inventa unas tasas para gravar a quienes "contaminan": coches de alquiler, distribuidores de bebidas, etc. Tasas que, se pongan como se pongan en el Govern, no repercuten sobre las empresas, sino sobre el consumidor final. Haciendo que el turista que se atreva a visitar la isla se encuentre que los precios son tan abusivos que cualquier otro destino de la península, por no hablar del resto del mediterráneo es muchísimo mas económico que en Mallorca.